IAN BATEMAN: “La apertura de la frontera abrió Sotogrande al mundo”

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Holmes

 

Ian Bateman es uno de los nombres propios que da forma a la historia de Sotogrande. La Revista de Sotogrande charla con el propietario de Holmes Property Sales sobre el pasado de una urbanización que este inglés de carácter emprendedor acercó a Reino Unido. Anécdotas y curiosidades sobre aquellos primeros años que conforman el gran libro de Sotogrande.

 

¿Cuándo y por qué llegó a Sotogrande?

Tenía una agencia de viajes (Holmes Travel) en Reino Unido y organizábamos trayectos a la Costa del Sol. En 1977, teníamos previsto un viaje para un grupo de 18 personas y falló una. Decidí completar el cupo conmigo mismo y me vine a pasar unos días a España…

Nos alojábamos en el Hotel Los Monteros y uno de los días vinimos a Sotogrande. Por  300 pesetas jugamos por la mañana en el Club de golf ‘nuevo’ (hoy Valderrama) y en el ‘viejo’ (Real Club de Golf de Sotogrande) por la tarde. Quedé encantado y, en 1978, compré un apartamento en las Casas Cortijo. La idea era venir de vacaciones y luego alquilarlo. El problema era que Sotogrande estaba muy aislado, se tardaba mucho en llegar desde el aeropuerto de Málaga y además no había ninguna empresa que se encargara de preparar los apartamentos para los inquilinos.  Se me ocurrió, entonces, encargarme de este asunto y hablé con Miguel Preysler, por entonces Director General de Sotogrande.  Así empezó mi historia en Sotogrande; con una pequeña oficina en Las Aves allá por el 79.

¿Y cómo surgió la idea de crear Holmes Property Sales?

Como he dicho, decidí gestionar, en principio, el tema de los alquileres de Sotogrande. En pocos meses mi trabajo  dio sus frutos y muchos extranjeros y compañías de viajes especializadas en turismo de golf se interesaron por este destino. El problema es que el apartado hotelero no funcionaba, entonces me propusieron promocionar la zona y también ser el Director de hotel y departamento de catering en Sotogrande.  En seis meses, conseguí que de  un seis por ciento de ocupación se pasase a un 80.

Recuerdo que aquello fue en 1982. España era sede del Mundial de Futbol. El equipo de Escocia se iba a alojar en Málaga y logré que lo cambiaran y vinieran al Tenis Hotel (actual Hotel Sotogrande). Les preparamos la cancha de polo que había detrás de Paniagua como zona de prácticas y las cadenas inglesas no paraban de grabar en directo su estancia aquí. Fue una gran promoción para la zona. ¡Sotogrande se coló en los hogares ingleses con publicidades de hasta quince segundos!

El tema de los alquileres me llevó a trabajar también el mantenimiento y la jardinería con “Holmes Jardinería”. Sobre todo porque era algo que demandaba la zona y que no había. Compraba los cortacéspedes en Inglaterra y hasta sembrábamos  la bermuda típica de Sotogrande.  El césped que plantábamos procedía del  antiguo campo de polo que había junto a la playa, al éste cerrar lo cogimos de allí. Compartimos el césped con el Club de Golf La Cañada.

El polo de la playa o el Real Club de Golf de Sotogrande fueron algunos de nuestros clientes…

Un día, una persona preguntó en nuestra oficina cómo podía comprar una casa. Realizamos nuestra primera venta y decidimos crear Holmes Promociones. De aquel episodio guardo como recuerdo un Picasso; ¡La casa venía con él y me lo regalaron!

Más tarde, Miguel Preysler dejó Sotogrande y se marchó una temporada a los Estados Unidos y a las Islas Canarias trabajando para Ayala. Una noche cenando me contó que echaba de menos Sotogrande, que quería volver. Aquel día de 1986 nos hicimos socios y, así, nació Holmes Property Sales.

 

¿Cómo era aquel Sotogrande?

Sotogrande era muy distinto a lo que es hoy. La urbanización la conformaban, mayoritariamente,  familias españolas y americanas. Casi no había ingleses.  Todo era íntimo y muy familiar. Recuerdo que al principio de mi llegada en el Colegio Internacional las clases eran con muy pocos niños. Luego, cuando comencé a trabajar, empezaron a llegar grupos de Inglaterra y Alemania. Pero, durante mucho tiempo, la comunidad inglesa en Sotogrande fue muy reducida.

¿Cómo se vendía una casa en el Sotogrande de antaño?

En aquellos años se cuidaba mucho el perfil de residente sotograndino. No todo el mundo reunía los parámetros para formar parte de esta comunidad tan familiar. Por eso, el tema de las ventas era algo mucho más complejo de lo que se piensa. Recuerdo que una vez una persona se interesó por una casa en la urbanización, pero no encajaba en el perfil sotograndino. Se me ocurrió hacerle ver que la urbanización no era para él, y que si se mudaba aquí se aburriría. Al tiempo, esa persona, que compró su casa en otro lugar, me mandó una gran caja de champagne para darme las gracias. Realmente Sotogrande no era para él…

Siendo el propietario de Holmes habrá tratado con nombres muy conocidos…

Sí. Desde sus inicios hasta la actualidad Sotogrande ha sido y es el lugar de descanso de gente muy importante de todos los ámbitos. Políticos, personas de la realeza, cantantes, empresarios, deportistas…Pero, si por algo destaca esta urbanización es por ser un lugar discreto. Así que no diré nombres para que lo siga siéndolo…

 

¿Cuál cree que es el mayor cambió que ha sufrido Sotogrande?

Sin duda, el cambio más importante fue la apertura de la frontera de Gibraltar. Aquello abrió la  urbanización al mundo  y en particular al potente mercado británico, que ha sido y es el principal motor del mercado inmobiliario en Sotogrande. Al abrirse la frontera se disponía de un aeropuerto internacional con conexiones directas a Londres a sólo 15 minutos de aquí.  Esto contribuyó al gran desarrollo de la zona y al boom inmobiliario de finales de los 80, sin lo que sin duda Sotogrande nunca hubiese sido considerado sede de grandes eventos como la Volvo Masters y más tarde la Ryder Cup en 1997.

También he de mencionar que el tener un aeropuerto a menos de 30 minutos fue uno de los requisitos fundamentales que llevó a Mc Micking  a elegir esta privilegiada zona.

De ser unos cuantos, se pasó a conformar la gran comunidad que hoy aquí reside

 

Tendrá miles de anécdotas, para acabar, cuéntenos; ¿cuál recuerda con especial cariño?

Una anécdota que puede resumir muy bien cómo funcionaba el Sotogrande de entonces es la siguiente: Cuando llegué a la urbanización, Miguel Preysler me dijo que para empezar a funcionar primero debía hablar con el señor Mc Micking.

Me reuní con él y, nervioso, le desarrollé mi experiencia, mis objetivos…Después de una hora de monólogo, él se quedó pensando un instante y me preguntó si conocía a una persona que se apellidaba como yo allí en Reino Unido. Le dije que sí e, inmediatamente, se levantó y me dijo que podía empezar a trabajar. “Todo quedaba en familia”.