GOLF & SALUD

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El doctor Javier Moreno Izarra, Jefe de Medicina Interna de los hospitales Quirónsalud Campo de Gibraltar y Marbella, desvela a los lectores de La Revista de Sotogrande los beneficios del golf para la salud:

 El Golf es un deporte que proporciona enormes beneficios para la salud, no sólo física, sino también psicológica.  Su práctica habitual aporta un buen entrenamiento articular y muscular tanto de piernas como de ambas cinturas, con un gasto calórico elevado y un buen acondicionamiento aeróbico y cardiovascular. Además, obliga a conseguir un estado mental de relajación y concentración óptimo, ya que el jugador debe analizar las condiciones medioambientales y del propio campo, y tomar decisiones ágiles y seguras. Es sin duda un deporte donde la condición física, la habilidad técnica, y la capacidad de concentración y relajación interactúan y se equilibran.

Bueno, a todas las edades

Una jornada de Golf supone andar una distancia de entre 7 y 15 km, aunque puede variar en función de la condición física, objetivos y preferencias del practicante. Estas distancias resultan ideales al suponer un esfuerzo aeróbico sostenido y moderado, sin alta carga o exigencia cardiovascular, y en general accesibles a todo tipo de personas y edades, incluyendo aquellas con enfermedades cardiovasculares (hipertensión, cardiopatía isquémica, diabetes) o respiratorias (bronquitis crónica, asma), siempre y cuando se encuentren estables y tengan el visto bueno de sus especialistas.

La importancia de la hidratación en el golf

Una buena hidratación antes, durante y tras la actividad física, mucho más en golfistas con alguna patología médica de base (hipertensión, diabetes), es fundamental. También es clave para optimizar el rendimiento un adecuado aporte nutricional, ingiriendo carbohidratos de liberación lenta y alimentos calóricos saludables (cereales, pasta, yogur, fruta, frutos secos) entre una y dos horas antes de empezar, y continuar durante la actividad ingiriendo algo más (fruta, frutos secos, cereales en barritas, geles) según las preferencias personales. Tras la actividad física, se buscarán alimentos que repongan esos hidratos de carbono consumidos por el músculo y nos aporten además proteínas de alto valor biológico.

Lesiones

Las lesiones del jugador de golf suelen centrarse en la espalda (articulaciones intervertebrales, discopatías, síndromes facetarios), hombros (tendinitis, roturas fibrilares) y muñecas (tendinitis, artritis por sobresfuerzo). No suelen ser lesiones muy graves, pero pueden cronificarse y llegar a limitar mucho su práctica.

Estas lesiones articulares, tendinosas y en ocasiones musculares suelen originarse por una mala técnica, por una sobrecarga por práctica excesiva, o por una mala condición física de base.

Para prevenirlas, lo primero es perfeccionar al máximo la técnica para conseguir golpear la bola de una forma relajada, coordinada y con una buena eficiencia dinámica. Lo segundo es aconsejable no sólo para prevenir lesiones en el golf, sino para cualquier otro tipo de deporte, y es tener previamente una buena condición física: realizar actividades aeróbicas, ejercicios de compensación y equilibrio, ganar elasticidad articular, resistencia tendinosa y fuerza muscular (carrera, natación, bicicleta, entrenamiento funcional).

Un deporte bajo el sol

Como en cualquier deporte al aire libre, no se debe nunca olvidar la protección solar con medios físicos adecuados para prevenir quemaduras repetidas y lesiones dérmicas malignas (melanoma, carcinoma basocelular) que puedan arruinar grandes jornadas de golf.

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